Permisos de Android que deberías revisar hoy mismo
Una guía rápida para auditar qué apps tienen acceso a más de lo que necesitan.
Un permiso de Android es una pregunta con una respuesta que dura años. Se concede en dos segundos, casi siempre con prisa, y a partir de ahí la app puede usarlo cada vez que se abre sin volver a preguntar nada. Revisar la lista una vez al año lleva diez minutos y suele dar alguna sorpresa.
Los cuatro permisos que más conviene mirar
No todos pesan igual. Estos son los que abren la puerta más ancha:
- Micrófono. Puede grabar mientras la app está en primer plano. Tiene sentido en una app de llamadas o de notas de voz; no lo tiene en una linterna, un juego o un teclado.
- Ubicación. Distingue entre precisa y aproximada, y entre solo mientras se usa y siempre. Muy pocas apps necesitan la combinación precisa y siempre; el tiempo, por ejemplo, funciona igual de bien con la aproximada.
- Almacenamiento y fotos. Android moderno permite dar acceso solo a las imágenes que tú eliges. Si una app pide la galería entera para cambiar un avatar, está pidiendo de más.
- Accesibilidad. Es el más delicado de todos: permite leer lo que aparece en pantalla y actuar en tu nombre. Está pensado para lectores de pantalla y automatización. Si una app corriente lo pide, merece una explicación muy buena.
Qué mirar antes de instalar
La ficha de la tienda dice más de lo que parece si se lee en este orden:
- Quién publica la app. Un nombre real, una web que existe y un rastro anterior. Un desarrollador con una sola app y sin historia no es sospechoso por sí solo, pero pide más lectura.
- La sección de seguridad de los datos: qué se recoge, qué se comparte con terceros y si se puede pedir el borrado. Es autodeclarada, así que vale sobre todo cuando admite cosas incómodas.
- Los permisos declarados frente a lo que la app promete hacer. La distancia entre las dos listas es la señal más útil de todas.
- Las reseñas negativas recientes, no la nota media. Ahí aparecen los anuncios que se comen la pantalla y las funciones que dejaron de ser gratuitas.
Después de instalar
En Ajustes, Privacidad, Gestor de permisos, Android agrupa las apps por permiso en lugar de por aplicación. Se lee mucho mejor: en vez de abrir cuarenta fichas, ves de golpe quién tiene el micrófono. Revoca sin miedo lo que no encaje; si algo hacía falta de verdad, la app volverá a pedirlo cuando toque.
Dos ajustes más que rinden mucho: elimina el permiso de las apps que no abres desde hace meses, y activa la revocación automática de permisos para apps sin usar. Y borrar una app que llevas medio año sin abrir es la medida de privacidad más eficaz que existe.
Lo que no aparece en ninguna lista
El acceso a la red no se pide como permiso: se declara y ya está. Una app sin ningún permiso llamativo puede seguir enviando fuera lo que sabe de ti. Por eso la pregunta de fondo no es solo qué permisos pide, sino qué necesita para funcionar.
Las apps de Silentium Supernova piden el mínimo que exige su función y trabajan en el dispositivo: sin cuentas, sin analíticas y sin nube. La prueba está al alcance de cualquiera: ponlas en modo avión y comprueba que siguen haciendo lo mismo.